A simple vista puede parecer que la imagen inferior es la inmensidad del espacio exterior, pero no, se trata del interior de una cueva. Las cuevas Waitomo, situadas en la localidad del mismo nombre en Nueva Zelanda.
Son cuevas de roca calcárea, que forman grutas, que tiene como peculiaridad la existencia de un gusano luminoso que vive en ellas. Este gusano bioluminiscente es el estado larvario de un insecto autóctono de Nueva Zelanda similar al mosquito, que emite una luz brillante con la que atraer a su presa.
Las larvas son semitransparente de unos 3 ó 4cm, y tejen un hilo mucoso que queda suspendido del techo de la cueva, en el que disponen unas gotas pegajosas. Estos hilos son una trampa apara obtener alimento. Los pequeños insectos son atraídos por la luz de las larvas y sus presas quedan pegadas.
Al final de su ciclo vital, el gusano hace una crisálida y cuando sale con su forma de mosquito vive tan solo unos días, en los que pone huevos en los techos de las cuevas.
Hay grutas con el suelo seco y otras parcialmente inundadas. En estas últimas hay un embarcadero con unas barcas que los turistas utilizan para visitar las cuevas. Estas barcas no llevan motor ni remos, se desplazan al ir tirando manualmente de una cuerda que traza el camino a seguir. De ésta manera el silencio y la oscuridad hacen más impresionante éste lugar único.
Fuente: sabercurioso.es
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04 agosto, 2012
01 agosto, 2012
Baldwin Street
En la ciudad de Dunedin, uno de los cuatro centro urbanos más importantes de Nueva Zelanda, cuenta entre sus atractivos, con una curiosidad, la de poseer la calle más empinada del mundo.
Se trata de la Baldwin Street, que tiene una extensión de 350 metros y cuenta con una inclinación de 19 grados. Esto significa que su desnivel es del 38%, lo que quiere decir que por cada 2,86 metros que se caminan, se asciende un metro.
Paraíso para los fanáticos de los desafíos y la velocidad, es habitual encontrar chicos y chicas en bicicleta o skate aprovechando la fuerte pendiente. En el lugar, también se organiza cada verano la Baldwin Street Gutbuster, una carrera en la que los competidores deben subir y bajar por la calle.
Además este sitio esconde otro secreto. Debido a la acentuada pendiente, su suelo no es de asfalto común, sino que se ha utilizado hormigón de modo que aumente la adherencia y evitar accidentes.
Fuente: diariodelviajero.com
Se trata de la Baldwin Street, que tiene una extensión de 350 metros y cuenta con una inclinación de 19 grados. Esto significa que su desnivel es del 38%, lo que quiere decir que por cada 2,86 metros que se caminan, se asciende un metro.
Paraíso para los fanáticos de los desafíos y la velocidad, es habitual encontrar chicos y chicas en bicicleta o skate aprovechando la fuerte pendiente. En el lugar, también se organiza cada verano la Baldwin Street Gutbuster, una carrera en la que los competidores deben subir y bajar por la calle.
Además este sitio esconde otro secreto. Debido a la acentuada pendiente, su suelo no es de asfalto común, sino que se ha utilizado hormigón de modo que aumente la adherencia y evitar accidentes.
Fuente: diariodelviajero.com
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